5/20/26

 

//Viernes Santo// 


No es un viernes cualquiera; es la noche en la que el madero rinde su silueta sobre el asfalto y el pueblo entero se convierte en el monte Calvario. Es la noche del Santísimo Cristo Crucificado y de Amor.

Mirar su rostro es asomarse al misterio más hondo de nuestra fe. En la perfecta anatomía de su dolor, en esa cabeza inclinada que busca el último aliento de la tierra, Nueva Carteya encuentra su refugio. No hay reproche en sus ojos cerrados, no hay amargura en sus labios entreabiertos; lo que emana de esa cruz no es la derrota de la muerte, sino la victoria absoluta del Amor. Un amor con mayúsculas, que se entrega sin condiciones, que abraza nuestras flaquezas y carga con nuestras cruces diarias.


Fotos de la Hermandad del Crucificado.









Resumen: https://www.youtube.com/watch?v=WsCbAoR80Ig&t=14s

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