// Viernes Santo //
El luto de un pueblo se hace manto sobre tus hombros, Virgen de la Soledad. Nueva Carteya se estremece al contemplar tu Mayor Dolor y Amargura en la quietud de la noche. Eres la Madre que camina en la más absoluta ausencia, la que custodia en su pecho el misterio de la entrega de Cristo.
Qué dulce es tu llanto y qué honda la devoción que despiertas al pasar. Que cuando la vida nos llene de amargura y las sombras nos rodeen, sepamos mirar tu bendito rostro para aprender de tu fortaleza, de tu silencio y de tu amor incondicional.
Fotos de Segudores









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